9 de septiembre de 2009

PAULA

Camino hasta la esquina, no resisto la vereda fea hasta el semáforo y cruzo hacia el parque. Don Rubén, uno de los jardineros que veo a diario, debe de andar por ahí, está abierta la tapa de metal que esconde un gran hoyo, tipo trinchera, en el pasto. Es una especie de humilde guarida, donde se cambian de ropa y guardan las herramientas de trabajo y sus cosas personales.

Cruzo de nuevo y tomo la micro que me deja en la Escuela Militar y luego el Metro hasta Los Héroes – no deja de llamarme la atención esta clase de coincidencias…. Llevo un mes trabajando en un estudio que queda cerca, un mes en el que he debido asumir grandes pérdidas, y bajarme todos los días en …Los Héroes! La vida se las arregla para darnos ánimo incluso con los nombres de las estaciones del metro….

Salgo a la Alameda y tomo Almirante Barroso, o sea… hasta ahora no puedo estar más custodiada… la calle está siempre llena de universitarios, me gusta caminar entre esta gente joven, igual que ellos con la mochila a cuestas y la cartera cruzada.

Frente a la sede de una conocida universidad del sector, diviso a la Paula.

Impecable como siempre, esa mujer bonita tiene una luz especial en la mirada. Hay una inmensa dignidad en su porte humilde y una prolijidad conmovedora en todo lo que hace. Junto a un árbol estaciona el carro de supermercado donde desarrolla su negocio. Una tabla de madera apernada a la parte delantera, sirve de mesón de apoyo al exprimidor y es, a la vez, la vitrina de los impecables vasos transparentes, llenos de jugo de naranja o de pomelo, que ella entrega delicadamente acompañados de la respectiva pajita y servilleta. Habla el castellano perfecto y educado de los emigrantes peruanos y la amabilidad sin subserviencia, está siempre presente en sus labios y en sus gestos.

Le compro un jugo todos los días. Siento curiosidad y le pregunto cómo lo hace, si deja su carro guardado por allí cerca, cómo se las arregla para llevar toda esa cantidad de fruta y los bidones de agua con la que enjuaga y limpia a cada rato sus cosas.

No, me dice, no lo guardo, me lo llevo y lo traigo todos los días.

Horror, pienso yo y le pregunto:
- Hasta dónde, dónde vives tu?
- Yo vivo más allá de la estación Mapocho, unas buenas cuadras más allá de La Vega, me tengo que llevar mi carro porque en él transporto todo.
- Pero Paula, es una distancia muy grande, cómo lo haces con la fruta?
- Pues me voy hasta La Vega y allá alcanzo a comprar para el día siguiente, ya me la guardan. A las cinco de la mañana me levanto y pelo toda la fruta que puedo porque el jugo queda más rico, así no sabe a cáscara. A usted le gusta así?
- Si, tus jugos son muy ricos.

Ella me muestra el saco especial donde tiene las naranjas y pomelos pelados. Les deja la parte blanca para que evitar la oxidación y que no se altere el sabor.

- Y después?
- Pues luego que termino, como a las 6, me vengo para acá con todo, empujando el carro.
Dios mío, esta mujer atraviesa varios kilómetros de ciudad empujando un carro cargado, subiendo y bajando veredas, cruzando calles, qué esfuerzo enorme!

Así, frente a mí, con una linda sonrisa me da las gracias y nos despedimos.

Es un regalo verla cada vez que paso por Almirante Barroso!
Me voy pensando cuán relativa es la riqueza y la pobreza.
Cómo podríamos ayudarte Paula?

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Clarissa - vamos que se puede

Clarissa - vamos que se puede
El final del invierno está cerca


La casa de vidrio

La casa de vidrio

Vean la casa de vidrio que encontré

Es preciosa y da para sacar ideas. El único inconveniente para mi es que necesito una pared con buenas posibilidades de exponer bastantes cuadros, mi próxima casa será mi taller y tambien mi galeria.

Mas bien será un taller galeria que me cobijará.
Claro, no puedo olvidar la cocina... siempre importante para mi y... al menos un fouton y una chaise longue para algun invidatido, o no?
Lograré meter todo esto en unos 70 metritos???

Bueno, que rayos, yo la sueño con de todo lo que me gusta, una buena cocina, harto meson...
Una buena muralla para exponer, pocas paredes divisorias, solo cortavistas y, obvio, el baño cerrado pero, ése sí, con vista.
El baño es un lugar de placer así que tambien tiene que estar bien pensado, me gustan los baños de espuma a la luz de la luna. Hum..., tambien me gustan las duchas, veremos qué pasa. Me gustaria separar la zona wc del resto del baño, para que las visitas no tengan que usar todo mi baño cuando lo tenga que prestar.

La cocina abierta al estar, con una buena isla-comedor que sirva de enlace, apoyo, bar. Todo tiene que tener harta onda.

El espacio de taller tiene que poder integrarse, separado por algun medio tabique pero a la vez integrado. Situado entre el estar y mi espacio de dormir. Juntaré plata para una tv plasma.

Qué rico es ir construyendo la casa a la distancia, la voy imaginando, solo falta que Sisso le dé forma!